Poseidón

Hijo del Titán Cronos y su esposa Rea. Es el dios del mar y uno de los más importantes dioses de la mitología griega, al mismo nivel que sus hermanos Zeus y Hades. Todas las deidades marinas estaban sometidas a él, y como no, todas sus criaturas también. Él era quien decidía lo que pasaba tanto en la superficie como en las profundidades marinas. Siempre acompañado de su tridente, podía provocar la tormenta marina más terrible al igual que la calma chicha más irritante y cuando golpeaba con él en las profundidades podía desatar terremotos y maremotos (era el “agitador de la tierra”). Tenía una personalidad un tanto abrupta e inestable con bastante mal genio pero en líneas generales era agradable en compañía de los otros dioses del Olimpo y a los hombres les ofrecía variados y valiosos servicios, muy venerado por los marinos y los habitantes de las zonas costeras.

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Al nacer, Poseidón fue tragado por su padre Cronos, temeroso de que alguno de sus hijos pudiera retirarle de su posición de poder. Cuando Zeus lo liberó, ayudó a este a derrocar a su padre junto con Hades y otros aliados. Tras la victoria se echó a suertes qué parte del mundo correspondía gobernar a quién, y a Poseidón le tocó el mar. Así, construyó un palacio submarino en Egas, en la costa oeste de la isla de Eubea, y desde allí se desplazaba por la superficie del mar al Olimpo u otros lugares en un carro tirado por caballos de crines de oro. Siempre iba acompañado de monstruos marinos a los cuales utilizaba como instrumento de venganza: en una ocasión Poseidón y Apolo, habiendo ofendido a Zeus, fueron enviados a servir al rey de Troya Laomedonte. Éste les pidió construir enormes murallas alrededor de la ciudad y prometió recompensarles generosamente, promesa que luego se negó a cumplir. En venganza, antes de la guerra de Troya Poseidón envió a uno de esos monstruos a exterminar a la hija de Laomedonte, Hesione, y a atacar Troya. En otra, envió a otro monstruo al país del rey Cefeos porque la esposa de éste, Casiopea, osó presumir de ser más bella que las ninfas marinas. En esta ocasión, también la hija de ambos, Andrómeda, sería la víctima con quien aplacar la furia de Poseidón. En el primer caso, Heracles salvó la situación y en el segundo, Perseo fue el encargado de salvar a Andrómeda.
Sin duda, el caso más conocido de venganza por parte de Poseidón fue la manía persecutoria ejercida sobre Odiseo en su viaje de regreso de la vencida Troya hacia Ítaca. Odiseo dejó ciego al cíclope Polifemo, hijo de Poseidón, y este hecho desató la ira del dios de los mares haciendo que durante diez años, Odiseo anduviera errante por el mar hasta reencontrarse con su patria, Ítaca, su amada Penélope y el hijo de ambos, Telémaco. (De hecho, este es el tema central de La Odisea, de Homero, en que el dios con mayor papel relevante es Poseidón y no Zeus. Zeus, por su parte, es el que pone fin a las penurias del “pobre” Odiseo).

Como ha quedado demostrado, Poseidón era dueño y señor de los mares, hacía y deshacía a su gusto, las olas se apartaban a su paso e incluso los hombres de la mar ofrecían sacrificios en su honor para conseguir travesías placenteras y poder llegar a puerto, sanos y salvos. Sin embargo en tierra las cosas eran diferentes: En la disputa por la posesión del patronazgo de Atenas, Poseidón golpeó el suelo con su tridente e hizo brotar una fuente de agua salada como regalo a los atenienses, mientras que Atenea ofreció un olivo. Los atenienses eligieron por votación a uno de los dos dioses para que diera nombre a su ciudad. Todas las mujeres votaron por Atenea y todos los hombres por Poseidón. Ganó Atenea por un solo voto y Poseidón, en un momento de furor, inundó la región. Para calmar la cólera de Poseidón desde entonces las mujeres dejaron de tener derecho al voto y los hijos no podrían tener nombres derivados del nombre de la madre. Tras esto, enfurecido por su derrota, Poseidón envió una monstruosa inundación a la llanura ática, castigando así a los atenienses. Pese a esta airada respuesta, los atenienses, un pueblo de vocación marinera, mantuvieron el culto a Poseidón durante toda su historia, en enclaves como el cabo Sunion, donde aún hoy podemos contemplar el magnífico templo dedicado al dios de los océanos. También el dios Helios le ganó como dios patrón en Corinto; Dionisos de la isla de Naxos; Apolo ganó en el patronazgo de Delfos, Hera en Argos, e incluso Zeus en la isla de Egina.

A pesar de su poca habilidad para conseguir cierta autoridad en tierra firme, esto no fue motivo suficiente para que la ira lo cegara y dejara abandonados a sus moradores: enseñó a los hombres a domar caballos, proveyó a la tierra de humedad para poder dar frutos, salvó a la región de Tesalia de una terrible inundación al abrir con su tridente un cauce para que el río Pineio desembocara en el mar y, aunque en la guerra de Troya benefició a los aqueos, Poseidón salvó al señor de los troyanos, Eneas, quien, tras la caída de Troya se asentó en Italia y fundo la ciudad precursora de Roma.
La esposa de Poseidón era Anfítrite, una divinidad del mar hija del dios Nereo. Poseidón la descubrió en la isla de Naxos, bailando con el resto de las nereidas, y se enamoró de inmediato de ella. La joven ninfa del mar, sin embargo, rechazó las propuestas de matrimonio del dios y, para huir de éste, se refugió junto al titán Atlas en el confín del mundo. Poseidón, ardiendo de amor por la nereida, envió a todos sus criados en su busca. Uno de ellos, Delfino, logró encontrar a Anfítrite y, con sus súplicas, la convenció para que se uniera en matrimonio a su señor. De entre los hijos que Poseidón tuvo con ella, se creía que estaban los delfines y las focas. Su hijo varón más célebre fue Tritón, una divinidad marina que, soplando una caracola, podía levantar grandes tempestades o calmar las aguas a su capricho y voluntad.
Poseidón tuvo muchos más descendientes, y como pasa en estos mitos y en la vida real, no todos con su pareja oficial. Entre los más destacados de su prole se encuentran el cíclope de un solo ojo Polifemo, fruto de su unión con la ninfa Toona y el héroe ateniense Teseo con la mortal Ethra, esposa del rey de Atenas Egeo.

Por Marisa Sastre

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